Así eran los Pañuelos Infantiles de los 80 de Heidi.
Me hubiese encantado comprarlos, más que nada por conservarlos por si el día de mañana tengo nietas. Aunque dudo que los niños de ahora, o mejor dicho, las mamás de estas nuevas generaciones, lleguen a entender lo que significan estos pañuelos de tela estampados con dibujos infantiles.
Seguro que si eres de la generación X tuvistes algunos. Los había tanto para chicos, como para chicas. Y era muy común encontrarlos en el mercadillo y en las mercerias o en las quincallas del barrio. Y los estampados variaban para los diferentes géneros y también los hacían con los personajes de las series más actuales del momentos: Heidi, la Abeja Maya, Marco, Comando G, Mazinger Z... He enumerado estos porque eran de los que yo tuve más.
Si eras una chica, no te podía faltar junto al monedero de bolitas dentro de tu bolsito. Luego cuando crecías y pasabas a la pubertad, ya te compraban los pañuelos bordados de flores. Pero mientras tanto, ay Dios, que recuerdos tan buenos de aquellos pañuelos infantiles.
Yo tuve de pequeña estos tres modelos de Heidi y Pedro. Volver a verlos me llenó de ternura y nostalgia con tintes de felicidad. Me trajo recuerdos de mi madre y sus hermanas comprados por docenas los pañuelos infantiles y luego nos los repartían a mis primos y a mi. Recuerdo que mi prima Chica y yo nos los cambiábamos como si de cromos se tratara y que su hermana Marión se chivaba.
Si tuvistes pañuelos infantiles de pequeño seguro que recuerdas lo ásperos que eran cuando los estrenabas y como con los lavados (junto al color, que se aclaran un poco), se iban poniendo muy suavitos. El aroma de Nenuco, o el suavizante Mimosin, era el complemento ideal para estos artículos que si bien a aquella edad no éramos muy conscientes eran todo un lujo tener uno siempre a mano. No todos los niños los llevaban, como tampoco los que los hacíamos los portabamos con las mismas condiciones de salubridad.
Ahora las mamás ya no tienen que lavar, planchar y doblar pañuelos. Estar pendiente de recordarte sacar los sucios y cambiarlos por los limpios. Simplemente te dan el paquete de kleenex y a huir. No me digas que al verlos ahora en estas imágenes y recordar quizás los que tuviste, no te hacen estremecer con el recuerdo de quien te los tuvo siempre limpitos y a mano. A mi me pasa... me huele a madre este mismo instante.





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