Justo antes de lavar el pelito y dejarlo secar al aire (sujetando el flequillo de esta preciosa Nancy Cubana ) para que se mantenga en su sitio, llegó el momento de recuperar el plástico de la muñeca y el color. Hay quienes lo recuperan aplicando calor directo, es un método arriesgado y más en estos modelos, yo no me atrevería porque un soplete es una bomba de relojería por pequeño que sea. Y en muñecas de estas fechas siempre menos es más. Así que apliqué mi mejunje de la casa y lo dejé macerar unas horas. El tono y el lustre que adoptan las muñecas de color es inminente y persiste. Como se puede ver, cubre bastante bien arañazos y marcas disimulándolos y la frente es una virguería como quedó de bien para cómo venía. Como los ojos de esta Nancy Cubana no tenían la posibilidad de ser extraídos, hubo que buscar un modo de restaurar los párpados sin quitarlos y sin que las pestañas (que estaban perfectas se viesen afectadas). Opté por una técnica seca...